Fieles y peregrinos se dieron cita en Castelgandolfo para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien al introducir la oración mariana exhortó a los presentes a trabajar porque la sociedad supere todo racismo, intolerancia y exclusión en el respeto de la dignidad humana.
El Santo Padre animó luego a recordar la "gran responsabilidad de la comunidad eclesial, llamada a ser un hogar para todos, signo e instrumento de comunión para toda la familia humana".
"Qué importante es, sobre todo en nuestros tiempos, que toda comunidad cristiana profundice cada vez más esta conciencia, para poder así también ayudar a la sociedad civil a superar toda posible tentación de racismo, de intolerancia y de exclusión, y a organizarse con opciones respetuosas de la dignidad de cada ser humano", continuó.
El Pontífice hizo notar que "lamentablemente en diversos países se registran nuevas manifestaciones preocupantes de éste, vinculadas frecuentemente a problemas sociales y económicos, que no pueden justificar el desprecio y la discriminación racial. Oramos para que en todo lugar crezca el respeto por cada persona, junto a la conciencia responsable de que solamente en la acogida recíproca de todos es posible construir un mundo signado por una justicia auténtica y paz verdadera".
Responsabilidad de conductores
Seguidamente el Papa llamó la atención sobre los "numerosos y graves accidentes automovilísticos" que ocurren cada vez con más frecuencia en las carreteras del mundo, resaltando en primer lugar que "no debemos acostumbrarnos a esta triste realidad. Demasiado precioso es, en efecto, el bien de la vida humana y demasiado indigno del hombre es morir o encontrarse inválido por causas que, en la mayor parte de los casos, se podrían evitar".
"Es necesario –continuó– un mayor sentido de responsabilidad. Ante todo por parte de los automovilistas, porque los accidentes se deben frecuentemente al exceso de velocidad y a los comportamientos imprudentes. Conducir un vehículo por las vías públicas requiere de sentido moral y sentido cívico. Para promocionar este último es indispensable el trabajo constante de prevención, vigilancia y represión por parte de las autoridades competentes".
Tras haber exhortado a los cristianos a hacer "un examen de conciencia personal sobre la propia conducta de automovilistas" y pedir que "las comunidades eduquen asimismo a todos a considerar el conducir un campo donde defender la vida y ejercitar concretamente el amor del prójimo", Benedicto XVI inició el rezo del Ángelus y terminado este saludó a los peregrinos en diversos idiomas.
Tras finalizar el rezo del Ángelus dominical y en su habitual saludo a los peregrinos de lengua española, Santo Padre alentó a estos fieles a seguir a "Jesucristo cada día con fe viva, con esperanza ilusionada y caridad ardiente".
Asimismo, hizo votos para que "vuestro corazón no se deje vencer por las dificultades cotidianas, antes bien, glorificad a Dios con vuestras vidas. Feliz domingo".
El Papa también se dio tiempo para saludar a los fieles de lengua francesa, a poco menos de un mes de visita pastoral a Francia con motivo del 150 aniversario de las apariciones de la Virgen Lourdes.
"En este periodo de vacaciones, os invito a darse el tiempo para encontrarse con el Señor en la oración, con la misma certeza de la cananea de la que nos habla el texto del Evangelio de hoy. No tengan miedo de volver a Dios que es un Padre lleno de amor y misericordia", alentó Benedicto XVI. |