Las últimas palabras pronunciadas por Juan Pablo II poco antes de morir el 2 de abril fueron «dejadme ir a la casa del Padre», según la crónica oficial de su fallecimiento publicado ahora por la Santa Sede.
La última edición de las «Acta Apostolicae Sedis» (Librería Editora Vaticana), boletín oficial del Vaticano, comienza con una narración de poco más de cuatro páginas en italiano --con introducción en latín-- con detalles sobre los últimos días de la vida de Karol Wojtyla, desde el 31 de enero hasta el certificado médico de su defunción.
La crónica del 2 de abril comienza a las 7,30, con la misa que se celebró en presencia del Santo Padre, «que comenzaba a experimentar un inicio de pérdida de conciencia».
«Al final de la mañana recibía por última vez a la cardenal secretario de Estado y después comenzaba un brusco realce de la temperatura».
«En torno a las 15,30, con voz muy débil y ronca, en polaco, el Santo Padre pedía: "Dejadme ir a la casa del Padre". Poco antes de las 19,00 caía en coma. El monitor documentaba el progresivo agotamiento de las funciones vitales», explica el documento.
«Según una tradición polaca, una pequeña vela encendida iluminaba la penumbra de la habitación, donde el Papa iba apagándose», recogen las actas vaticanas.
«A las 20.00 comenzaba la celebración de la santa misa de la fiesta de la Divina Misericordia a los pies de la cama del Papa moribundo».
El rito era presidido por el arzobispo Stanislaw Dziwisz, secretario particular de Juan Pablo II, con la participación del cardenal Marian Jaworski, arzobispo de Lviv de los Latinos, del arzobispo Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, y de monseñor Mieczyslaw Mokrzycki, el otro secretario del Papa.
«Cantos religiosos acompañaban la celebración y se fundían con los de los jóvenes y de la multitud de los fieles recogidos en oración en la plaza de San Pedro. A las 21,37
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