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Entrevista al Portavoz del Vaticano |
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escrito por Católico Digital
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domingo, 08 de octubre de 2006 |
Publicamos la entrevista con el P. Federico Lombardi, nuevo responsable de comunicación del Vaticano, que hoy publica EL PERIÓDICO, primera que concede a un medio español.
Imagino que debe ser más difícil ser portavoz del Papa que dirigir Radio Vaticano.
--Cada oficio hay que aprenderlo. Soy director de Radio Vaticano desde hace 15 años y ahora sé bastante bien lo que tengo que hacer. Y solo hace dos meses que soy director del gabinete de prensa o, como ustedes dicen, portavoz del Papa.
--Poco tiempo, pero intenso.
--Cierto. Digamos que confío en aprender a realizar bien este nuevo trabajo para poder desarrollarlo con tranquilidad. Pero sé que este trabajo me resultará más difícil.
--¿Que sea usted jesuita tiene alguna lectura especial?
--¿Lectura especial?
--Algún signo.
--Entiendo. No.
--Ningún signo.
--Ningún signo. Mire, no es casualidad que yo sea director de Radio Vaticano. Y no es casualidad porque existe una tradición, según la cual, la dirección de Radio Vaticano se confía a los jesuitas. Pero no existe ninguna tradición que obligue a que el portavoz del Papa sea jesuita. Si trabajo en las comunicaciones sociales del Vaticano es porque mis superiores de la Compañía de Jesús así lo consideraron oportuno.
--Vayamos, si le parece, al discurso del Papa en Ratisbona. ¿Quién cree usted que sacó de contexto alguna de sus palabras?
--¿Quién las sacó de contexto?
--Sí. Yo, como muchos otros, creemos que fue eso lo que ocurrió. ¿O me equivoco?
--No. El problema real es que se trataba, se trata, de un discurso muy vasto y muy articulado. Viene a ser como un largo recorrido a través de muchos conceptos distintos unidos por un hilo conductor y un discurso lógico muy potente. En el mismo se dicen muchas cosas y no todas ellas son fácilmente comprensibles para una audiencia no preparada culturalmente.
--Supongo que para usted el sentido global del discurso es muy claro.
--Sí. Y los pasajes en que se mencionaba al islam eran, en cierto sentido, una ocasión, un punto de partida de un razonamiento, el ejemplo de un problema, pero no eran, en absoluto, el objetivo principal del discurso.
--¿Demasiado difícil el discurso?
--Quizá sí. Pero, permítame insistir en lo que antes le he dicho: los pasajes que mencionaban al islam eran una cita sobre la que el Papa reflexionaba, pero sin expresar su pensamiento personal. Y, sí, las citas han sido sacadas de contexto e interpretadas de manera incorrecta.
--¿Quién o quienes las sacaron de contexto?
--Supongo que personas que no pretenden en absoluto entender el discurso del otro y que no tienen una actitud de diálogo. Personas que quieren crear ocasiones de confrontación y conflicto. Pero es cierto que el discurso era demasiado largo, complejo y, para muchos, difícil de entender.
--¿Era un discurso solo apto para alemanes?
--En absoluto. Pero a mí me ha sorprendido el hecho de que los primeros que entendieron bien la totalidad del discurso fueron los alemanes. Quizá fue porque el Papa hablaba en su mismo idioma y en un ambiente cultural universitario.
--¿Se debería pedir perdón solo por las equivocaciones y no por las malas interpretaciones?
--Estoy convencido de que el Papa ha adoptado una actitud muy correcta y muy humilde al expresar su pesar frente a este malentendido, frente a esta incomprensión de las verdaderas intenciones de su discurso. Y hay que pedir perdón y disculpas si ha habido una intención errónea o deseo de ofender a alguien. Pero si uno no ha tenido la intención de ofender a nadie, no tiene porqué pedir perdón.
--Quizá, pues, el Papa no tenía que haber pedido perdón.
--Si estamos hablando, si su pregunta se refiere a pedir perdón, yo pienso que el Papa no tenía que pedir perdón, puesto que nunca tuvo la más mínima intención de ofender a nadie. Y porque, si se entiende correctamente su discurso, según su sentido, no ha ofendido a nadie y, en consecuencia, no tiene que pedir perdón.
--Queda claro.
--Mire, la actuación del Papa, que me parece correcta, ha consistido en decir que le dolía que algunas personas se hayan sentido ofendidas por lo que él había dicho. Pero él no tenía que pedir disculpas por sus palabras, ya que el sentido de las mismas no era ofensivo para nadie.
--Unos dicen que, después de las disculpas del Papa, habrá nuevos chantajes. Y otros...
--Hay que buscar vías para reducir rápidamente las tensiones cuando estas aparecen. Y la vía correcta para lograr reducir esas tensiones es solo una: la correcta.
--Permítame insistir. Unos dicen que las disculpas traerán nuevos chantajes y otros entienden las mismas como un intento de proteger la vida de católicos y cristianos que viven en determinados países.
--No, no. Pero la tensión y agitación, al menos durante cierto tiempo, pueden tener consecuencias negativas para la Iglesia y para los cristianos. Hay que decir la verdad, intentar resolver los problemas. Hay que aclararar los malentendidos. Y eso han hecho el Papa y sus colaboradores, demostrando que el sentido del discurso del Papa está en concordancia con el diálogo interreligioso.
--Diálogo.
--Diálogo interreligioso. El discurso que Benedicto XVI hizo en Colonia el año pasado fue muy bien acogido por los musulmanes. Los creyentes de los diferentes credos tenemos que unirnos para afirmar que el nombre de Dios nunca puede justificar la violencia.
--¿Se teme en el Vaticano lo que algunos llaman choque de civilizaciones?
--¿Se refiere usted, sobre todo, a la relación con el islam? Mire, la Iglesia, a partir de Juan Pablo II, ha trabajado siempre en un sentido diferente al choque de civilizaciones, es decir, que estamos actuando para que ese choque no se produzca y sí se produzca un encuentro.
--Encuentro difícil, supongo.
--Lo cierto es que se trata de una situación dinámica, en la que cada uno tiene que poner algo o mucho de su parte. El choque de civilizaciones no se producirá si contamos con el número suficiente de personas que trabajen para el encuentro de civilizaciones.
--¿La Iglesia católica solo es espectadora?
--En absoluto. La Iglesia no es espectadora pasiva de la historia y la realidad del mundo. La Iglesia católica desempeña un papel dinámico y no acepta la teoría del choque de civilizaciones. Sin duda que pueden existir grupos, personas y posiciones integristas que vean la realidad en estos términos y tiendan a condicionarla en un sentido que facilite ese choque. La Iglesia trabaja para el diálogo y la comprensión.
--Algunos opinan que el próximo viaje del Papa a Turquía es un riesgo innecesario.
--Ese viaje es la respuesta a una gran invitación que, en origen, Bartolomeo I hizo a Juan Pablo II. Un viaje a un país con mayoría musulmana puede ser una gran oportunidad para continuar la experiencia de diálogo entre la Iglesia y el mundo musulmán. En la vida, en el discurrir de la Iglesia, hay pocas cosas fáciles. Pero la dificultad o el interrogante no son razones para no hacer determinadas cosas necesarias.
--¿Nos enteraremos de la verdad del secuestro del avión turco?
--Ya sabemos que no existe ninguna relación entre el secuestro y el próximo viaje del Papa a Turquía. También aquí se ha producido una información precipitada.
--¿Se ha equivocado la BBC?
--¿Se refiere usted al tema de los abusos sexuales?
--Sí.
--Sí. La BBC, al acusar, a través de determinado programa, al entonces cardenal Ratzinger, de haber tapado el problema de los abusos sexuales, ha manipulado a su audiencia y la ha desinformado. Los documentos que cita la BBC se referían a otros temas. Es una calumnia que se acuse al actual Papa de haber intentado tapar el problema de los abusos sexuales cuando era cardenal. Los argumentos de la BBC no tienen ningún fundamento.
--¿El arzobispo Milingo puede provocar un nuevo cisma?
--Su excomunión ha sido un hecho muy triste, pero en la Iglesia la esperanza nunca muere. Sucede que predecir el futuro de Milingo es difícil. Ni tiene muchos seguidores ni goza de gran autoridad entre ellos.
--El prefecto de los archivos vaticanos ha dicho que no se encontrarán grandes exclusivas del pontificado de Pio XI referidas, por ejemplo, a la guerra civil española.
--En un archivo se encuentran documentos que corresponden a otros documentos que están en otros archivos. En los archivos vaticanos no se encuentran argumentos desconocidos sino posibilidades de poder profundizar más en ciertos temas.
--¿Le parece bien que en España la Iglesia se financie solo con las aportaciones de los católicos?
--Francamente, desconozco el tema.
--¿Tan poco importante es España en el Vaticano?
--Yo no he dicho eso. Cada país tiene un sistema distinto. Y yo, sinceramente, no dispongo de suficiente información para expresar un juicio acertado.
--¿Cómo pueden llevarse bien la razón y la religión?
--¿Pretende usted que resolvamos en esta entrevista todos los problemas intelectuales?
--Solo algunos.
--La fe es razonable. Es razonable creer. Yo no puedo obligar a creer con la razón. La razón no me obliga a creer, pero me puede permitir entender que creer es razonable. La gran tradición del pensamiento católico es el cultivo de una razón que no se enroque y no pretenda ser la única intérprete de la realidad.
--Pero...
--Permítame. Una razón que se enroca, que se encierra en sí misma, no reconoce ciertas dimensiones del misterio, digamos del límite al que la razón llega en su ejercicio. También en las ciencias existen unos confines a los que la razón llega dándose cuenta de que no puede ir más allá y que hay cosas que no puede explicar.
--El Papa, cuando era cardenal, dijo y escribió que Europa no se quiere.
--¿No se quiere?
--Que no se quiere a sí misma.
--El Papa siempre recuerda que los valores cristianos son esenciales en la identidad europea.
--Otros, menos sutiles, acaban de de decir que Europa es masoquista.
--El mensaje del Papa es que una de las tendencias de la cultura moderna --también la europea-- es que olvida valores importantes y que pueden llegar a ser negativos para los hombres.
--Benedicto XVI-Juan Pablo II.
--No existe esa contraposición. Benedicto XVI estaba muy contento cuando en Colonia lo rodeaban más de un millón de jóvenes.
--Pero cuando era cardenal, el Papa dijo que la Iglesia católica no era una cuestión de cantidad.
--La vida de la Iglesia no está hecha de momentos excepcionales, porque también existe la cotidianidad que profundiza en la fe. Creo que también Juan Pablo II sabía que no todo reside en la gran manifestación de masas. Pero que éstas se vivan como una verdadera manifestación de fe puede ser algo positivo.
--¿Qué se ignora del Papa?
--Que, además de su inteligencia y cultura, es una persona de una amabililidad y humildad excepcionales.
--Benedicto XVI está en buenas manos y en buena boca. |
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