El libro del Papa Ratzinger PDF Imprimir E-Mail
escrito por Alberto Parra, S. J.   
martes, 23 de octubre de 2007
Por qué el éxito de librería de la obra 'Jesús de Nazaret'.

La inquietante figura de Jesús explica el interés que despierta cuanto tenga que ver con él. Recientemente ocuparon la atención mundial el Código da Vinci, el fragmento del Evangelio de Judas y el juicio de Jesús en un tribunal italiano, que dio veredicto favorable al reo. Las producciones cinematográficas, como la de Gibson y la superproducción que Hollywood prepara, indican que la de Jesús es figura taquillera.

Y la larga lista de teólogos silenciados o censurados se compone de modo preferente por cristólogos, que desde posiciones contrastantes convergen en que el asunto Jesús, en pleno siglo XXI, sigue en pie.

La apropiación de Jesús por parte de estudiosos o de creyentes va desde el estudio crítico de fuentes históricas y literarias, hasta formas de afectividad desbordada en que se invocan supuestos o reales "milagros" al calor de la euforia de muchas confesiones cristianas. Según los supuestos de cada quien, Jesús ha resultado ser un revoltoso contra el imperio romano y contra el sistema religioso de su pueblo, o uno más de los profetas usuales de Israel, o un hombre que llegó a ser Dios, o Dios mismo que se hizo hombre.

Todo como para indicar lo determinante de la pregunta que los evangelios ponen en boca misma de Jesús ¿Quién dice la gente que soy yo? Las respuestas desde entonces se han seguido a montones.

En tal panorama, es apenas natural el éxito de librería que está alcanzando, en el mundo y en Colombia, el libro Jesús de Nazaret, del Papa Ratzinger. Más del teólogo Ratzinger que del Papa Benedicto XVI, como lo expresa el autor en su prólogo. Allí pide a sus lectores benevolencia con el texto y crítica, debate y posible complementación, como corresponde a toda pieza literaria. Por de pronto, resulta bienvenida la inusual postura de un Papa que no escriba como Papa, sino por la fuerza de la argumentación y la capacidad de convicción.

Por si las fuerzas no le alcanzan, el Papa Ratzinger ha decidido publicar la primera de las dos partes de su obra, que se suma a los más de cien libros y cerca de cuatro mil artículos especializados, en un buen récord para un profesor e investigador. A quienes lean o no la obra, les anticipamos su valor y significado: primero, señalar aquello que históricamente y con alcance de certeza puede afirmarse de Jesús por el cúmulo y análisis de las varias fuentes que a él se refieren. Y segundo, poner sobre sólido fundamento las opciones de fe que, sin ser demostrables, son razonables.

Es que la historia de Jesús, sin la fe en Jesús, no pasaría de una biografía interesante de un personaje inquietante, así como la fe en Jesús sin su historia cierta y real no pasaría de una mitología inconsistente. Ratzinger no inventa este camino, se suma con inteligencia y penetración a lo mejor de la producción sobre Jesús, tanto protestante como católica.

El libro del Papa Ratzinger hace hablar a los textos y ese es su mérito. No hace hablar a los contextos de vida de hoy, de hombres y mujeres de a pie, y este puede ser su defecto. Porque, si es verdad que los textos antiguos para ser entendidos deben ser respetados en su propio valor y en su propio sentido, también es verdad que los textos evangélicos no piden sólo ser entendidos, sino comprendidos por quienes, como Jesús, viven condiciones dramáticas de vida y preguntas de existencia, que son el asunto mismo de los textos.

Intentar mantener a raya los contextos de vida de hoy para que no perturben la calma de los textos de ayer es loable, pero si se trata de los textos evangélicos eso no es admisible. La buena noticia no es para los textos, sino para los millones de crucificados del planeta. Este último es el decisivo "plus" de los latinoamericanos en la controversia mundial acerca de Jesús.