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El Papa ejerce en la Iglesia Católica el oficio de Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia universal. Junto con el Colegio de los Obispos -del que el Papa es la Cabeza- se constituye en sujeto de la potestad suprema y plena sobre toda la Iglesia.
¿Quién es el Papa? La palabra papa quiere decir padre. En el griego antiguo era un término infantil de afecto hacia el padre de familia; pero el latín tardío lo adoptó como término honorífico. Los Católicos Occidentales, tanto greco-parlantes como latino-parlantes, lo aplicaron a presbíteros, obispos y patriarcas como cabezas de sus familias espirituales. Actualmente, los presbíteros de las Iglesias Ortodoxas de Grecia, Rusia y Serbia todavía llaman papa a sus párrocos. Sin embargo, la Cristiandad latina empezó gradualmente a restringir su uso. A principios del siglo III, papa era un término de respeto hacia los altos cargos del clero. Hacia el siglo V, era particularmente aplicado al Obispo de Roma, sin excluir otros usos. Después del siglo VIII, por lo que respecta a Occidente, el título fue usado exclusivamente por el Obispo de Roma. De hecho, el gran Papa reformador, Gregorio VII (1073-1085) restringió oficialmente su uso al Obispo de Roma. Como afirmó el Concilio de Florencia en 1439, definido como materia de fe por el Concilio Vaticano I en 1870 y confirmado por el Concilio Vaticano II en 1964, Jesucristo confirió exclusivamente a Pedro la posición de primacía en la iglesia. En la solemne definición de la primacía Petrina, el Concilio Vaticano I citó los tres textos clásicos del Nuevo Testamento asociados con ella: Juan 1 42, Juan 21 15 ss., y, sobre todo, Mateo 16 18 ss. El concilio entendió que estos textos, junto con Lucas 22 32, significaban que el mismo Cristo constituyó a San Pedro como príncipe de los apóstoles y cabeza visible de la iglesia, poseedor de una primacía de jurisdicción, que se transfería a perpetuidad a sus sucesores papales, junto con la autoridad para pronunciarse infaliblemente en materia de fe o moral.
La importancia de Pedro en la Iglesia que Cristo estableció es afirmada también por las menciones muy numerosas a este apóstol en el Nuevo Testamento y la evidente autoridad de Pedro en esas ocasiones. En el Concilio de Jerusalén (Hechos 15), fue Pedro quien decidió lo que se haría con los Gentiles conversos y estableció esta decisión como norma firme. De hecho, fue a Pedro a quien Dios reveló que debía evangelizase a los gentiles, aunque sería Pablo quien se convertiría en su apóstol más ferviente. Títulos papales - Obispo de Roma - Vicario de Jesucristo - Sucesor de S. Pedro, Príncipe de los Apóstoles - Supremo Pontífice de la Iglesia Universal - Patriarca de Occidente - Primado de Italia - Arzobispo y Metropolitano de la Provincia de Roma - Soberano del Estado de la Ciudad Vaticano - Siervo de los Siervos de Dios El hombre que es Papa es Obispo de Roma. De este cargo derivan todos los otros cargos y títulos que sustenta. Como obispo de Roma es el Vicario de Cristo, porque sucede al Príncipe de los Apóstoles en la Sede de Roma. Es igualmente la cabeza de sus hermanos obispos en la Provincia Eclesiástica romana, es decir, es Arzobispo y Metropolitano. Además, es el Primer Obispo o Primado de Italia. Y es el Patriarca de Occidente, es decir, de aquellas Iglesias arraigadas en la tradición ritual latina. Finalmente, en cuestiones mundanas, es el Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano, un papel temporal que ayuda a preservar la independencia del papado. El Obispo de Roma también es conocido como el Siervo de los Siervos de Dios, puesto que, en imitación de Cristo, es llamado a servir al Pueblo de Dios. Como padre espiritual de todos los cristianos, es igualmente Papa o papá, y Santo Padre y Santidad, no porque él sea santo sino porque las cosas de Cristo que administra son santas. Todos que éstos cargos pertenecen al hombre elegido Obispo de Roma. |