 Cardenal Norberto Rivera Carrera En la misa dominical, el cardenal Norberto Rivera Carrera, criticó la hipocresía de quienes presumen sus buenas acciones y la de quienes tratan de cubrir “con penitencias” las injusticias que cometen contra los pobres.
México D.F. a 30 de octubre 2007.- En su mensaje, el Arzobispo de México cuestionó a quienes presumen en público de sus malas acciones y van por ahí “vanagloriándose de ser infiel… de no pagar impuestos, de cobrar sin haber hecho el trabajo”.
El frío que reinó por la mañana y mediodía en la Ciudad de México no amedrento el número de fieles que abarrotaron el recinto catedralicio donde el Arzobispo de México afirmó que “si es malo presumir de las buenas acciones, peor es enorgullecerse de las malas”
Explicó que “la actitud de Dios no es parcial, no tarda en escuchar e intervenir a favor del humilde y del justo” a diferencia de la “justicia humana” que llega a inclinarse de acuerdo a las apariencias o que decide a favor del poderoso.
Por ello destacó que, como la fe en Dios y el amor al prójimo, los cristianos no pueden abrazar la injusticia porque se viviría un “fariseísmo” como lo señala el Evangelio que se escuchó este día.
“A todos nos llega la tentación farisaica cuando en nuestro trabajo comenzamos a creer que somos mejores que todos los demás, cuando llegamos a un puesto y pensamos que todo lo que se hizo con anterioridad estuvo mal hecho”.
El cardenal Rivera califico de hipócritas a quienes están convencidos de ser justos y desprecian a los demás diciendo “¿yo de qué me confieso?... no mato, no robo, no soy violento, corrupto, degenerado, mentiroso como los demás…yo no soy corrupto, solamente aproveché la oportunidad que se me presentó”.
Recordó que “somos muy hábiles en justificar todo aquello que hacemos o dejamos de hacer por los demás… que son los que están mal”, e insistió en mirar la figura del hombre que, avergonzado de su pecado “suplica a Dios el perdón de sus faltas”.
Al termino de la Celebración, el cardenal felicitó a un grupo de sacerdotes que hoy celebraron cuarenta años de ministerio sacerdotal entre los que destaca el deán de la Catedral Metropolitana, Mons. Rubén Ávila Blancas.. |