Llama el cardenal Rivera Carrera a un cambio de mentalidad entre los cristianos PDF Imprimir E-Mail
escrito por Católico Digital   
lunes, 10 de diciembre de 2007
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Como cada domingo, decenas fieles de la Arquidiócesis se dieron cita en la Catedral Metropolitana para participar en la tradicional Misa de mediodía prescindida por el Cardenal Norberto Rivera Carrera en la que fue recibido entre globos y aclamaciones..
México D.F., a 9 de diciembre de 2007.- Al interior del recinto, miembros de distintas comunidades parroquiales y grupos de catequesis inflaron globos con los que recibieron la procesión de entrada del Arzobispo de México. Algunas fotografías del Cardenal Rivera junto al Papa Benedicto XVI también aparecieron para la jubilosa recepción. En esta ocasión, las autoridades que resguardan el recinto, retuvieron el paso de algunas cartulinas con mensajes de solidaridad al Cardenal Rivera. Sin embargo quienes dejaron en las rejas aquellos mensajes solidarias hicieron latente su sentir por el Arzobispo de México con vivas y porras.

Del mismo modo, un grupo de danzantes de la comunidad de Morelos, Tlaxcala, y Durango participaron en la Celebración con atuendos rituales con los que mas tarde, al finalizar la Misa, realizarían una danza en la parte posterior al Altar Mayor.

Tras encender la segunda vela de la Corona de Adviento que descansa en el Altar, el cardenal Norberto enfatizó la celebración de la Navidad corre el peligro de convertirse aquella fiesta en una “fiesta aniñada” si la su sentido original de la Encarnación no se ve con seriedad como el hecho de “la Salvación que (Dios) viene a ofrecernos”.

En su mensaje advirtió que los cristianos son consagrados para anunciar la Buena Nueva y ser testigos de Cristo: “Todo adviento necesita percusores que preparen el camino…Jesús tuvo necesidad de que Juan el bautista preparara su llegada; hoy en día Jesús sigue teniendo necesidad de precursores que preparen su encuentro con los hombres en sus distintas realidades”

El Arzobispo de México hizo también un llamado a la conversión como lo anuncia el Evangelio de este día: “Convertirse significa un cambio de espíritu y corazón, dejar el camino equivocado y seguir un camino mejor…”. Explico que convertirse no consiste solamente en “dejar de portarse mal”, sino un cambio de mentalidad que deje los criterios del mundo y “se abra a los criterios del Evangelio”