Destaca el Cardenal Rivera Carrera labor de laicos y religiosos con los necesitados PDF Imprimir E-Mail
escrito por Católico Digital   
lunes, 28 de enero de 2008

Durante la Misa del mediodía en la Catedral Metropolitana, el Arzobispo de México destacó la labor que laicos, religiosas, religiosos y sacerdotes ofrecen por indigentes y niños de la calle.

 

Al celebrar el 3° Domingo Ordinario, el cardenal Norberto Rivera Carrera aseveró que “los imitadores del Evangelio” son aquellos laicos que buscan a los “seres que nadie quiere”.

“Hoy la periferia y los márgenes son los pobres y marginados, los niños y ancianos encontrados con frecuencia en los tiraderos de basura de nuestra ciudad y atendidos con amor por las y los seguidores de la madre Teresa y otras familias religiosas”, expresó.

Destacó que en la actualidad “muchísimos niños y niñas que vivían en la oscuridad de las calles y de las coladeras, están recibiendo luz y alegría en muchísimas casas de esta Arquidiócesis”. Así mismo, refirió que muchos hombres y mujeres “atrapados por las tinieblas de la prostitución” reciben la buena Nueva que da libertad: “Miles de personas que vivían en las oscuridades del analfabetismo reciben la luz de las primeras letras muchos salones parroquiales, lo mismo que nacen iniciativas que brotan en todo el mundo y en otros ambientes”.

Ante decenas de fieles reunidos en el recinto catedralicio, externo que “Jesucristo viene a instaurar un nuevo reino que , sin embargo, necesita de la ayuda de todos: “para construir el reino de Dios, el hombre debe convertirse… cambiar de mentalidad, de corazón, de criterios”.

Explicó que es la conversión el vehiculo necesario para un verdadero cambio en el corazón humano. “Cuando hablamos de conversión, muchas veces la palabra se se relaciona con la mortificación, la abstinencia, el ascetismo… Sin embargo, es una palabra que significa entusiasmo, una llamada a cambiar de corazón y aprender a vivir de una manera nueva”.

Finalmente, el Arzobispo de México indicó que para convertirse nunca es tarde: “nunca es tarde para amar, para perdonar, para cambiar…”