En días pasados tuve la oportunidad de asistir, gracias a la invitación de la Conferencia del Episcopado Mexicano, al encuentro de presidentes y asistentes nacionales de movimientos laicales.
Con la ocupación y pre-ocupación de trasmitir lo vivido y experimentado en este encuentro.
Se analizó el documento: “Discípulos y Misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos, en él, tengan vida”. Tema central de la V Conferencia CELAM. Participaron 36 movimientos de Iglesia, incluyendo al nuestro. Después de haber recopilado y digerido lo expuesto en las conferencias, presento un breve resumen.
Se desvanece la concepción integral del ser humano, su relación con él, el mundo y Dios. El movimiento mundial del pensamiento pos moderno desplaza el concepto de ser humano por especie. Sí, una especie comercial en donde todo es light. Café sin cafeína, leche deslatosada, azúcar sin glucosa, enfermos sin dolor ni sufrimientos, cristianismo sin cristo, maternidad sin hijos, paternidad sin responsabilidad, cielo sin firmamento, fraternidad sin hermanos, familia sin unidad. Etc. Si no se está de acuerdo con su sexo se puede cambiar, si un principio o valor llamado humano, es incomodo o atenta contra una manera libre de pensar, se puede hacer a un lado, tener una religión pero sin “Dios”. Esta corriente de pensamiento propone que si la especie no está en condiciones de llegar en perfecto estado se puede desechar, es decir, que si presenta una malformación congénita se puede abortar porque no es un ser humano sino una especie, que si los progenitores en su vejez causarán problemas por estar enfermos, se les invite a la eutanasia porque en la sociedad actual no se puede invertir en algo que ya no produce y genere muchos gastos económicos. Los principios y valores inculcados en la familia, Iglesia e instituciones educativas están en peligro de extinción.
¿Estamos ante un cambio de época o civilización?
Una época está caracterizada por cambios en el modo de vestir o arreglarse. Una civilización se caracteriza por ofrecer algo duradero. Por ejemplo, desde el siglo IV hasta el siglo XXI, el cristianismo ha ofrecido a Cristo como un modelo de vida a seguir, el respeto a los valores religiosos, familiares y sociales. Estamos viviendo un cambio de civilización.
La cultura en cambio, es una estructura dinámica de comunicaciones y relaciones. Es una forma de ser que se funda sobre una forma de interpretar la realidad.
Proceso de la cultura
Nace de una determinada interpretación de la realidad que al socializarse puede volverse dominante. La socialización, cuestiona e interpreta la realidad. No acepta sólo por aceptar. La cultura se da en tres vertientes: Tiempo, espacio y trascendencia.
Tiempo: De manera extensa: Pasado y futuro. “Anunciamos tu muerte Señor. Proclamamos tu Resurrección, ven Señor, ven Señor Jesús”. En la actualidad es aburrido hablar del pasado o del futuro.
Tiempo intenso: Se vive y se agota en el presente. Sólo se vive el hoy y el ahora de manera intensa. Sólo es importante lo mediático. Se construye una religiosidad personal, un dios a la medida de nuestros intereses.
Espacio: Es lo que ocupamos en nuestra existencia natural y sobrenatural.
Trascendencia: Es lo que mueve a todo ser humano hacia lo Divino, lo eterno, lo infinito. Estamos ante un binomio de la transición: De la comunicación humana a la comunicación tecnológica, de lo ideal a lo virtual, lo fantástico, del ser humano a la especie, de la educación institucional (Dios, familia, escuela, patria), a la educación mediática, del tiempo histórico al tiempo eventual, intenso. Ya no se construyen conciencias (Dios, hombre, sociedad.
Estamos ante la turbulencia de un nuevo concepto de civilización, y una turbulencia lo golpea todo, estamos en la transición, ante un cambio que amenaza al ser humano. En el mundo virtual, los medios de comunicación ofrecen un mundo fantasioso en tiempo vivo, real. En el mundo mediático la información es de último minuto.
En el mundo del mercado se ofrece un sentido estético en donde todo es felicidad, innovación de una falsa cultura, un lenguaje impuesto a base de repetirlo una y otra vez. Ante esto podemos afirmar que Jesús era rentable, eficaz y funcional. Resuelve en el momento y no daba tantas largas a un asunto. ¿Y nosotros como cristianos?
Hoy como ayer, se quiere desplazar a Dios del centro y ponerlo en la periferia de nuestra vida, el amor cambiarlo por pasión, la religión por santería.
Propuesta Cultural Cristiana
La realidad es como es: Ni optimista ni pesimista, es neutral. Depende de cómo se tome, de su uso, es un reto, una oportunidad. La solución es simple, sencilla, pero a la vez, difícil y complicada. Ante el cambio de una nueva civilización, ante esta realidad contemporánea cual es la realidad de la Iglesia. ¿Una fe reducida a bagaje, normas y prohibiciones, devoción fragmentada, cosas selectas de religión, participación ocasional de algunos sacramentos, repetición de principios doctrinales, pragmatismo gris de la vida cotidiana de la Iglesia en donde todo parece normal pero la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad? Con esto no se podrá resistir al embate bestial de una nueva propuesta de civilización. No hay garantía de una mejor civilización, de una sobrevivencia cristiana si Cristo no está presente.
La mejor solución es ser discípulo de Cristo. El discípulo es el que siempre está aprendiendo, es el que no se contenta con poco, es el que se reconoce pecador y que no lo sabe todo. Quien es discípulo, necesariamente es misionero, el cual anuncia la vida abundante, vida en Cristo. Por esto nuestra primera meta será ser cristiano. Es él quien mejor nos interpreta la realidad desde su Revelación.
El papa Benedicto XVI afirmó en Aparecida que ante la modernidad y posmodernidad hay que poner a Dios como centro de nuestra vida ya que sin él, no hay verdad ni justicia. Sólo quien lo conoce, conoce la realidad. Donde Dios está ausente, hay vacío de valores y principios. El cristianismo, es una experiencia personal con él.
La Iglesia no puede ni debe sustituir al Estado, pero tampoco estar al margen de la política y la injusticia social. Hay que mostrar el rostro humano de Dios y el rostro divino del hombre.
¿Cómo estamos asumiendo esta nueva realidad cultural en frater? ¿cuál es nuestro lugar como movimiento de apostolado seglar? En la misión Continental: ¿Cómo participaremos? Orando. Todo el potencial de nuestro carisma estará en juego y es una gran oportunidad para fortalecer y ejercer nuestro carisma y nuestra misión. No encerrarnos únicamente en “nuestro” movimiento, tener una comunicación más amplia con los demás grupos, volver nuestros ojos hacia los niños y jóvenes, a nuestros adultos mayores, resaltar el valor de la familia, los principios religiosos y valores universales.
El Obispo encargado de los movimientos laicales, Ricardo Watty, expresó que ante la descristianización y división de los grupos, no podemos ni debemos quedarnos cruzados de brazos. Es urgente el reencuentro con Cristo, buscar adeptos a Jesús antes que a mi grupo. Felicitó a todos los asistentes por su participación y de nuestra parte, le agradecimos ser un Pastor cercano, un Obispo hermanos y sensible ante las necesidades y carencias de la Iglesia. |