México y El Vaticano conmemoran 15 años de relaciones diplomáticas; la Santa Sede asegura que el intercambio aún es mejorable y pide mayor libertad religiosa.
CIUDAD DEL VATICANO, 21 de septiembre de 2007.- Al aterrizar por primera vez en el aeropuerto de la Ciudad de México, capital del país con el que Su Santidad no tenía relaciones diplomáticas, Juan Pablo II tenía un sueño: estrechar vínculos porque en su opinión México era “un país surrealista en el que la mayoría de la población era católica y el 105% era ‘guadalupana’”.
Juan Pablo II con sentido del humor nos comentó en uno de sus viajes que ese día en el aeropuerto "sólo él llevaba sotana", ya que los sacerdotes no podían ir vestidos como tales. Tuvo que esperar 13 años para ver realizado su sueño.
Al recibir en Castelgandolfo, pocos días después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas al monseñor Girolamo Prigione, delegado apostólico en México, Juan Pablo II expresó su profunda satisfacción. En esa ocasión el Pontífice comentó para Noticieros Televisa:
"Es un evento muy importante, es un hecho histórico para la Iglesia, para el pueblo. Para mí es un momento de gran alegría y gozo…"
El primer embajador de México en El Vaticano fue Enrique Olivares Santana, quien tras entregar sus cartas credenciales a Juan Pablo II, dijo que ese día marcaba un hito histórico para México.
A 15 años del restablecimiento de relaciones diplomáticas, en El Vaticano todos coinciden en que se trató de un proceso largo que valió la pena.
El cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de la Santa Sede, comentó a Noticieros Televisa que "si se piensa incluso en las dificultades del primer viaje de Juan Pablo II, en México se han dado pasos enormes ya que en esos años la Iglesia estaba obligada a vivir en catacumbas y no hacerse reconocer".
Tanto el secretario de Estado, como el monseñor Pietro Parolin, subsecretario de las Relaciones con los Estados, al que le tocó recordar este 15° aniversario en la Embajada de México en El Vaticano, estiman que las relaciones son "aún mejorables", y para hacerlo, México deberá incrementar aún más la “libertad religiosa”.
México por su parte en este 15 ° aniversario se ha lucido. El embajador de México ante la Santa Sede, Luis Felipe Bravo Mena, anunció que México regalará a El Vaticano las piezas para un árbol de Navidad que será colocado en el aula de las audiencias al lado del primer nacimiento con figuras mexicanas.
México también regalará grandes ángeles del barroco mexicano para el nacimiento de la plaza de San Pedro. Estos dones son el fruto de la colaboración entre la Cancillería mexicana, Fundación Televisa, el Gobierno de Jalisco y los artistas Agustín Oarra y Jesús Guerrero Santos. |