La iglesia tiene dos nuevos beatos mexicanos PDF Imprimir E-Mail
escrito por Católico Digital   
domingo, 28 de octubre de 2007

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Los sacerdotes mexicanos José María Escoto y Luciano Hernández se encuentran entre los 498 'mártires' beatificados hoy en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

Roma, 28 de octubre de 2007.- José María Escoto nació en 1878 en el Rancho de Agua Caliente de Antotonilco el Alto, localidad del estado occidental de Jalisco.

Era el séptimo de doce hijos y trabajó en un comercio familiar hasta la muerte de su padre, según la biografía que recoge la Conferencia Episcopal Española.

En 1900 se trasladó a la capital mexicana y cuando cumplió 47 años contrajo matrimonio con Rosa Orozco. Tras ocho años de vida matrimonial ambos decidieron abrazar la vida religiosa.

Viajaron a Roma para obtener el indulto apostólico y posteriormente se trasladaron a España.

Escoto ingresó en los carmelitas de Cataluña en 1935 con el nombre de Fray José María. El 29 de julio de 1936, a los 57 años, fue fusilado con sus compañeros de comunidad en una localidad de Lleida.

Luciano Hernández, nació en 1909 en San Miguel del Alto, también del estado de Jalisco. Estudió en el seminario diocesano de Guadalajara y debido a la persecución religiosa desatada por el presidente Plutarco Elías Calles huyó del país y viajó a España para ingresar en los dominicos.

En agosto de 1927 profesó sus votos y cambió su nombre por el de Reginaldo, fue ordenado sacerdote en 1933 y estudió en la Universidad Central de Madrid.

En 1936 debido a los conflictos políticos en curso su comunidad fue disuelta pero él permaneció en el convento.

Intentó refugiarse en la embajada de México pero, recibidas sus pertenencias, le cerraron las puertas por su condición de sacerdote y se refugió con una familia.

Fue detenido el 13 de agosto de 1936 y tras confesar que era 'el religioso que buscaban' fue llevado a un centro de detención ubicado en la localidad de Lista y ejecutado. Tenía 27 años.
Modificado el ( domingo, 28 de octubre de 2007 )