Mons. Francisco Robles Ortega, nuevo cardenal mexicano PDF Imprimir E-Mail
escrito por Católico Digital   
sábado, 24 de noviembre de 2007
Cardenal
El Papa Benedicto XVI impuso el birrete cardenalicio al Francisco Robles Ortega, quien fue uno de los Purpurados más ovacionados por el público.
El Papa Benedicto XVI presidió hoy una misa con los 23 nuevos Cardenales creados ayer, entre ellos Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Monterrey, a quienes les entregó el anillo cardenalicio.
Ciudad del Vaticano 25 noviembre 2007.-  La misa, realizada en la Basílica de San Pedro, arrancó a las 10:30 horas, tiempo de Roma (3:30 horas, tiempo de Monterrey), y se dividió en dos partes.

En la primera, que concluyó con el reparto de los anillos de oro, se entonaron lecturas en inglés y español, el salmo en italiano y las intenciones en francés, árabe, alemán, hindi, polaco, swahili y portugués.

Tras el evangelio, leído en latín, y a 40 minutos de iniciada la ceremonia, uno a uno fueron pasando los nuevos Príncipes de la Iglesia, quienes se arrodillaron y extendieron su mano para recibirlo.

"Recibe el anillo de la mano de Pedro y sé conocedor de que con el amor del Príncipe de los Apóstoles se refuerza tu amor hacia la Iglesia", les dijo el Pontífice.

En el momento en que el Arzobispo de Monterrey se acercó a recibir su anillo, una fuerte ovación se escuchó en la basílica romana.

El anillo cardenalicio es un regalo del Papa a los nuevos Purpurados como signo de su nueva dignidad, de su solicitud pastoral y de una comunión más sólida con la sede de la Iglesia católica.

En su primera intervención, antes del reparto, Benedicto XVI pidió a los nuevos Cardenales ser signo de unidad eclesial y testimonio de la vida cristiana.

"Sobre el anillo cardenalicio, que dentro de poco les consignaré a ustedes, nuevos miembros del sacro colegio cardenalicio, está la imagen de la crucifixión.

"Esto, queridos hermanos neo cardenales, será siempre para ustedes una invitación a recordar a qué Rey sirven", explicó el Pontífice.

El Papa recordó el martirio de Jesús en la Cruz, al cual describió como un acto de grandeza, ya que pese a su condición divina, soportó el dolor para salvar a los hombres.

Hablando también de los Santos, Benedicto XVI recordó a los Purpurados que la religión católica debe ser una manifestación diaria y constante, no algo distante y complicado.

En la segunda parte de la celebración, se realizaron el tradicional Credo y la Comunión.

Los presentes pidieron por la reconciliación de los pueblos, por las personas que sufren, por quienes se sienten cansados, quienes viven en soledad, por las víctimas de las persecuciones, de la violencia y de la guerra.

Al igual que ayer, el mal clima impidió que la homilía se realizará en la Plaza de San Pedro, que por segundo día consecutivo lució llena.

Más de 25 mil lugares se dispusieron en esa plaza vaticana para que peregrinos de todo el mundo puedan seguir la homilía.

El Papa no los olvidó y al final de la ceremonia salió de la Basílica para ofrecer el Ángelus a los miles de fieles, que siguieron la ceremonia a través de pantallas gigantes.

El Pontífice les pidió orar para que las conversaciones de paz en Medio Oriente traigan al fin paz a esa región.

Con esta ceremonia culminaron las celebraciones con las cuales quedaron habilitados los nuevos Purpurados, pero aún restan por desarrollarse encuentros privados entre el Papa y los Cardenales.

El Arzobispo de Monterrey todavía tendrá la tarde de mañana, tiempo de Roma, una recepción en la residencia del Embajador de México ante el Vaticano, Luis Felipe Bravo, para luego regresar a tierras regias.

Robles oficiará su primera misa ante los regios en la Arena Monterrey el domingo 2 de diciembre a las 15:00 horas.