¿Por qué veneramos a la Virgen María? PDF Imprimir E-Mail
escrito por Desde la Fe   
domingo, 15 de enero de 2006

Para los católicos, la Virgen María es muy importante, pues tiene un lugar especial en el plan de la salvación que Dios quiso para toda la humanidad. Desafortunadamente, muchos hermanos separados no quieren saber nada de ella, e incluso la atacan, utilizando como argumentos algunos textos bíblicos que -según ellos- confirman que María no es digna de veneración, es decir, de respeto.

¿Qué dice la Biblia?

 La Biblia deja muy claro el respeto y el honor que se le deben a María, madre de Jesús. Basta recordar esta cita: “Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en voz alta: ‘Bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la Madre de mi Señor?(...) (Lc 1,41-45)

 Para nosotros los católicos, María es grande por su fe, su obediencia y, por supuesto, por ser la Madre de Dios, y por esta razón debe ser recordada y amada por todo cristiano.

Madre de Dios

 La fuente de todo los privilegio de María reside en haber sido elegida para ser la Madre de Dios.

El primer dogma (verdad de fe que debe ser creída por todos) mariano, proclamado en Éfeso en el año 431, se refiere a esta maternidad divina. María es Madre de Jesús, sencillamente, porque lo recibió en su seno, lo amamantó, lo acogió en sus manos y lo cuidó durante sus días en la tierra. Y al ser María la madre de Jesús, quien es Dios, entonces María es Madre de Dios. (

El próximo 1 de enero, día en que la Iglesia celebra a María Madre de Dios, estaremos publicando una ficha apologética sobre este tema)

Siempre Virgen

 La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia católica a confesar la virginidad real y eterna de María, incluso en el parto de Jesús, y es por ello que la liturgia de la Iglesia la celebra como la “siempre virgen”. Esta doctrina es sin duda una de las que más objeciones ha encontrado por parte de las sectas, bajo el argumento de que la Escritura menciona a hermanos y hermanas de Jesús (cf. Mc 3, 31-55; 6, 3; 1 Co 9,5; Ga 1, 19); no obstante, estos pasajes no se refieren a otros hijos de la Virgen María, sino a Santiago y José, “hermanos de Jesús” (Mt 13, 55), que son los hijos de una María discípula de Cristo (cf. Mt 27,56).

Se trata de parientes próximos de Jesús, según una expresión conocida del Antiguo Testamento (cf. Gn 13, 8; 14, 16; 29, 15) Para nosotros los católicos, Jesús es el Hijo único de María, aunque la maternidad espiritual de María se extiende a todos los hombres, a los cuales Jesús vino a salvar: “Dio a luz al Hijo, al que Dios constituyó como primogénito entre muchos hermanos (Rm 8, 29), es decir, los creyentes, a cuyo nacimiento y educación colabora con amor de madre (LG 63).

 Primogénito

Sobre este mismo tema, dicen los hermanos separados que la Biblia presenta a Jesús como hijo primogénito y no como unigénito (Lc 2,7) lo que les hace pensar que María tuvo más hijos, echando por tierra la doctrina de la virginidad; sin embargo, esto es una equivocación, pues para la Biblia, “inigénito” (único hijo) y “primogénito” (primero de varios hijos” es lo mismo (Ex 13, 2; Núm 18,15).

¿Jesús tuvo hermanos?

La expresión bíblica “hermanos de Jesús” representa el plato fuerte de los enemigos de María y de la Iglesia Católica; no obstante, la palabra “hermano” en hebreo y arameo tiene un significado más amplio que en nuestros idiomas, ya que se utilizan para toda clase de parentesco: primo, sobrino, cuñado, para señalar a los componentes de una misma tribu o pueblo, a los amigos, a los aliados y al prójimo en general.

Por ejemplo, Abraham, tío de Lot (Gén 11, 27), declara que los dos son “hermanos” (Gén 13,8). San Pablo llama “hermanos” suyos a Tito y Epafrodito (2 Cor 2, 13; Fil 2, 25). Jesús nos invita a no presentarnos frente al altar si tenemos algo en contra de un “hermano” (=prójimo Mt 5, 23). “Uno de aquellos días, Pedro se puso de pie en medio de los hermanos que eran alrededor de ciento veinte” (Hech 1, 15)

¿Es posible que todos estos hermanos hayan tenido a la misma mujer como madre? Asimismo, cuando se habla de la familia de Nazareth, se mencionan siempre a Jesús, María y José. Nunca se mencionan otros hermanos: “Los Padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua” (Lc 2, 41). Con relación al significado tan amplio de la palabra “hermano”, tenemos muchísimas citas bíblicas.

He aquí algunas: Gén 14, 14-16; Jos 17, 4. Lev 10,4; 2 Sam 19, 12-13.