¿Cómo se canoniza a una persona que vivió en santidad? PDF Imprimir E-Mail
escrito por P. Pedro Herrasti   
domingo, 30 de abril de 2006

 

Debido a la rapidez con que se está llevando a cabo la Cusa de Canonización del papa Juan Pablo II –iniciada oficialmente el 28 de junio de 2005- muchos lectores nos han escrito para hacernos saber sus interrogantes en torno a los pasos que deberá seguir este proceso. A continuación se explica de manera sencilla en qué consisten.

 

 

 

¿Cómo se canoniza a una persona que vivió en santidad?

Debido a la rapidez con que se está llevando a cabo la Causa de Canonización del papa Juan Pablo II -iniciada oficialmente el 28 de junio de 2005- muchos lectores nos han escrito para hacernos saber sus interrogantes en torno de los pasos que deberá seguir este proceso. A continuación se explica de manera sencilla en qué consisten.

¿Cómo se canoniza a una persona que vivió en santidad?

Hace poco, con motivo de una canonización, leíamos en un reportaje que “el Papa había santificado a un hombre”, lo cual constituye un gran error. La verdad es que el Papa no puede santificar a nadie. La canonización es otra cosa.

¿Qué es la santidad?

San Pablo en su carta a los Efesios nos dice de qué se trata. “En Cristo, Dios nos eligió, antes de la creación del mundo, para ser SANTOS e inmaculados en su presencia por el amor” (1,4). Y luego añade: “Ustedes han sido salvados por la fe y lo han sido por gracia. Eso no vino de ustedes, sino que es un don de Dios” (2,8).

La santidad es un don maravilloso y absolutamente gratuito que viene de Dios y a través del cual el Creador nos hace partícipes de su propia Vida Divina ya desde esta vida terrenal. Y eso lo hace por medio de los sacramentos: a partir del bautismo somos santos.

 

Entonces, ¿qué es la canonización?

Por desgracia no todos hemos conservado la Vida Divina como debiéramos, porque hemos pecado. Pero muchos hombres y mujeres han correspondido a la gracia de Dios viviendo fieles a su bautismo, evitando heroicamente el pecado, gastando su vida en buenas obras e incluso sufriendo el martirio por la fe. Lo que el Papa hace al canonizar a este tipo de personas es simplemente inscribirla en el “canon” o directorio de los santos y proponerlas como ejemplos al mundo.

¿Cómo es el proceso de canonización?

Cuando una persona tiene fama de haber vivido heroicamente las virtudes cristianas, entonces se promueve en un primer momento su “beatificación”. Existe en el Vaticano la “Congregación para las Causas de los Santos”, que es la responsable de analizar cuidadosamente los testimonios acerca de la vida de ese cristiano. También se pide la certificación científica de un milagro atribuido a su intercesión. Cuando ambas cosas se han comprobado, entonces el Papa o un Cardenal –a nombre del Sumo Pontífice, lo proclama “beato” y digno de veneración y culto, al menos en su patria o diócesis.

En el caso del papa Juan Pablo II, actualmente se analiza en el Vaticano en supuesto milagro ocurrido a una religiosa francesa por intercesión del fallecido pontífice.

 

El fin del proceso

Para la canonización es necesario todavía un estudio más profundo de la vida y milagros atribuidos al candidato. En esta fase se debe vencer al llamado “Abogado del Diablo”, que es un experto dedicado a tratar de impedir la canonización, sacando -si los hubiera- “los trapitos al sol” del cristiano en cuestión. Cuando se logra vencer al “Abogado del Diablo” y se obtiene la certificación científica de otro milagro atribuido al candidato, entonces el Papa en persona declara solemnemente la santidad del cristiano, incluyéndolo en el catálogo de los santos y estableciendo que debe ser honrado en toda la Iglesia “con piadosa devoción”.

Conclusión

Por la Gracia de Dios, la Iglesia puede presentar ante la humanidad, modelos cristianos a imitar y gozar de su intercesión ante Dios. ¡Recuperemos, pues, la devoción a nuestros santos patronos; evitemos imponer a los niños nombres exóticos, ajenos al sentir católico, y, sobre todo, pidamos a Dios para que pronto nuestro querido Juan Pablo II sea elevado a los altares!