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El que ha empezado será un año lleno de pruebas para Benedicto XVI. En 2008, efectivamente, tiene en agenda viajes de gran importancia, fuera de Italia y también en Italia. Además, se esperan cambios en la Curia romana.
Dos fechas señaladas serán cruciales en el pontificado: el viaje a Estados Unidos -del 15 al 21 de abril- cuando Ratzinger estará en Washington y en Nueva York, donde hablará en el foro de las Naciones Unidas (como ya lo hicieron sus predecesores Pablo VI y Juan Pablo II), y rezará frente a la Zona Cero, recordando a las víctimas del atentado del 11 de septiembre de 2001.
Este viaje, el primero del Papa por Norteamérica, representa un pasaje muy importante también para la política estadunidense, porque se realiza a unos meses de la elección presidencial, con un presidente, George W. Bush, que enfrenta dificultades después del total desastre de su política internacional en la guerra contra Irak, por falta de empeño y su intervención en el conflicto en Tierra Santa, en la gestión del problema en Pakistán.
La Santa Sede mira con atención lo que pasa en Estados Unidos, y si mantiene muchas reservas sobre los temas de política internacional, al mismo tiempo ve muy bien la posición expresada por Bush en temas éticos de defensa de la vida y de la familia.
Por esto Benedicto XVI y su Secretaría de Estado han trabajado porque los Estados Unidos no dejen a Europa en el aislamiento. Por eso el Papa y sus colaboradores ven con agrado la política del presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien ha intentado recuperar un buen contacto con Estados Unidos.
Es claro que la presencia del Papa en aquel país, en días de campaña electoral, podrá ser utilizada en ese proceso y es un gran regalo a Bush y a su administración republicana. Pero también queda muy claro que no es algo programado y estudiado, sino una simple coincidencia:
El Papa quiere hablar a las Naciones Unidas, y para hacerlo tiene que estar en Nueva York, cuando la organización internacional está en sesión plenaria de trabajo. Llegar a Estados Unidos sin pasar por Washington era imposible.
El segundo viaje importante del Papa será por Australia, en julio, para la Jornada Mundial de la Juventud. En el mundo hay problemas para la participación de los jóvenes, por el costo del viaje, y además algunas preocupaciones porque el trayecto es muy largo para el Papa, quien, como se sabe, tiene problemas circulatorios.
Es la razón de que el programa prevea que cuando llegue a Sidney, Ratzinger pueda tener tres días de total descanso. Una vez que el Papa vuelva a Italia tomará un periodo vacacional. Después, tiene en agenda un viaje a Lourdes (puede ser en mayo o junio, o incluso septiembre), así como recorridos en Italia por las ciudades de Cagliari, Brindisi, Génova, Santa María de Leuca.
Se espera también la publicación de una nueva encíclica sobre el tema de la globalización, y el primer año del nuevo libro sobre Jesús, publicado en 2007.
Hay también cambios curiales importantes que hacer: el del muy conocido cardenal Camillo Ruini, Vicario del Papa para la diócesis de Roma, el del Prefecto de la Congregación para las causas de los santos, y el del Prefecto de la Congregación para el culto divino.
El autor es periodista italiano y vaticanista. |