¿Qué esperar de la V CELAM? PDF Imprimir E-Mail
escrito por SIAME   
miércoles, 23 de mayo de 2007
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Frente a un acontecimiento inédito en otras latitudes, las Iglesias del continente americano sumaron esfuerzos para recoger experiencias y compartir retos en los albores del siglo XXI.

Veintidós Conferencias Nacionales Episcopales y cerca de 50 diócesis de Estados Unidos se prepararon para hacer llegar a 8 especialistas sus apreciaciones pastorales en sus comunidades particulares.

Estos ocho sacerdotes que recogieron el documento original de 2 mil 400 fojas previo a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y el Caribe se dieron a la tarea de preparar un documento de síntesis que servirá de pauta, de punta de lanza a lo que los obispos de Latinoamérica dialoguen en las dos semanas y media de la Conferencia General.

El sacerdote Francisco Merlos Arroyo es profesor de teología en la Universidad Pontificia de México y coordina el área de Pastoral en la Facultad de Teología en la misma institución. Trabajó asesorando los trabajos en la Conferencia del Episcopado Mexicano por 15 años, participó como invitado en la IV CELAM en Santo Domingo y fue encargado por el Consejo Episcopal Latinoamericano para ser uno de los ocho redactores del documento de síntesis previo al encuentro de la Conferencia Genera en el continente.

¿Qué es el documento de Síntesis de la V CELAM?

Es la recopilación de las aportaciones que se hicieron de todos los países de América Latina, instituciones, movimientos de Iglesia de los países latinoamericanos y de más de 50 diócesis de los Estados Unidos. Con todo ese material aportado que formaron unas 2 mil 400 páginas, se hizo una síntesis que sería el punto de partida para la V Conferencia General.

¿Quiénes participaron en la elaboración de esta síntesis?

Participamos un equipo de 8 personas más o menos de todo el continente. Yo lamenté mucho que no haya participado personas de Centro América ni del Caribe. Participamos de México, de Brasil, de Argentina, Chile y Colombina.

¿Cómo se eligen a las personas que participaron en la elaboración de la síntesis?

Es una decisión que toma el Consejo Directivo del CELAM que en este caso era también el grupo coordinador del acontecimiento de Aparecida.

Una vez elaborado el documento, ¿cómo se debe acercar la Conferencia General de Obispos a este documento para desarrollar el evento en Aparecida?

El documento de síntesis no era, nunca quiso ser una imposición a la Conferencia era simplemente una propuesta para que los obispos y participantes en la V CELAM pudieran tener de alguna manera en conjunto los principales temas que se habían encontrado en las aportaciones, diríamos que es un aporte cualificado y un punto de referencia para quien quiera ir a enterarse de las cosas más importantes que habían llegado de las diferentes iglesias, era pues un documento abierto como propuesta no como impuesto. Podían dejarlo a un lado pero lo normal es que los participantes consulten el documento.

El documento quiere servir como pauta, pero no es el documento final, éste será el fruto de la V Conferencia pero el documento de síntesis puede tener alguna influencia en la conferencia y en el documento final.

Recoger las experiencias las, expectativas, las realidades del continente americano en un documento de síntesis no ha de ser sencillo, desde su punto de vista ¿qué fue lo más complicado de resumir o sintetizar la realidad de la Iglesia en América Latina para el documento?

Un documento donde entran muchas manos suele ser muy desigual precisamente por eso. Lo más difícil fue la abundancia de aportaciones, tan diferentes, discrepantes, diversas no sólo en su extensión sino en su contenido y en su enfoque. Por otro lado, dentro de la diversidad impresionante hay puntos que sobresalen por ejemplo el método que había que usar en la V CELAM, fue una aportación de casi todos los países, por ejemplo, la manera como había que abordar los temas, poner sobre la mesa las cuestiones esenciales de la fe, sin detenerse en cosas periféricas o secundarias.

Fue difícil por la abundancia, la variedad; pero por otro lado no tan difícil porque había temas que venían de todas las Iglesias porque finalmente con el problema de la globalización esto inmediatamente se hace del dominio público. Sí hubo una dificultad metodológica; también hay que decir que los que participamos en la síntesis teníamos diferentes maneras de ver e incluso varias teologías.

Allí hubo una especie, no de conflicto, pero sí de confrontación de teologías sudamericanas con teologías de acá del norte del continente. La manera de ver las cosas que tiene el Brasil y su representante, de los argentinos y los chilenos.

Los problemas resaltaban inmediatamente porque nos afectan a todas la Iglesias de América Latina y a todos.

¿Cuáles fueron esos problemas?

Por ejemplo, la creciente pobreza, la desigualdad. Mientras unos se mueren porque comen demasiado otros se mueren porque no tienen qué comer. El problema de las identidades culturales, el problema de la modernidad, del cambio de época, de la secularización de la sociedad, de la pérdida de muchos miembros de la Iglesia que se van a otras denominaciones religiosas y un problema muy serio la pérdida de credibilidad de la Iglesia en la sociedad latinoamericana, cada día muestra Iglesia en menos significativa, está perdiendo a grandes pasos un liderazgo que tuvo en otro tiempo, la falta de líderes en la Iglesia Católica –no existen en América Latina- su escasa incidencia en la vida social y lo ve uno en los debates públicos como puede ser la eutanasia, el aborto, sociedades en convivencia… la Iglesia habla pero su palabra parece que no tiene mucho impacto; y eso no es sólo en México sino en toda América Latina.

Como que hay dos líneas paralelas: la línea que marca la Iglesia y la otra línea que marca el pueblo, la sociedad, el mundo contemporáneo, nuestra iglesia no logra tender puentes para entablar diálogos positivos que ayuden a un mejor crecimiento de todo aquel que necesita crecer, sea creyente o no. Esos son algunos, hay muchos otros pero son los más relevantes.

Durante la V Conferencia General, ya haciendo un análisis de los trabajos ¿usted tiene la esperanza de que los obispos y los participantes logren dar visos de respuesta a estos problemas?

La esperanza siempre hay que mantenerla toda la vida. Por que sin esto no es posible ni hacer un aporte significativo ni ser un elemento de cambio. Yo creo que pueden salir cosas buenas, no me atrevo a decir cuáles pero sí que serán muy interesantes. Vuelvo a decir que cuando hay muchas personas involucradas en la elaboración de un documento, eso naturalmente tiene que ser desigual, así como puede hacer líneas muy esperanzadoras puede haber también líneas muy conservadoras que quieren reforzar posturas que hoy ya no tienen nada que decir a la sociedad en que vivimos.

Yo creo que ha sido esa la historia de todas la conferencias, las cuatro anteriores. Participé como invitado a Santo Domingo y se vivió esa experiencia. La Iglesia es así y no tenemos qué sorprendernos no tenemos que ocultar los conflictos, las discrepancias, la disensión, la pluralidad que existe en nuestra Iglesia. Es obra del Espíritu, así como el Espíritu crea la unidad, la comunión, también crea la diversidad allí está pablo que lo dice, hay carismas y ministerios…

Si en la Iglesia encontramos discrepancias, uno no tiene que alarmarse por eso, eso es lo que se vive en ella, en la sociedad, es un elemento necesario para un crecimiento y una fecundidad de la fe. La Iglesia no es una realidad homogénea, nunca lo fue, hoy menos que antes no es una uniformidad, no es una melodía de una sola nota, es la sinfonía de diversos. Y no tenemos que tenerle miedo a esto. Finalmente, desde el principio, la Iglesia vivió en la profunda comunión de la fe, pero también en la diversidad cultural, teológica, pastoral, espiritual, en los Evangelios mismos, encontramos teologías diferentes, diversas formas de apreciar el misterio de Cristo.

¿Han servido las Conferencias Generales Latinoamericanas en la historia para comprender esta realidad plural del continente?

Han servido a pesar de que no siempre aceptan esa realidad, sobre todo Medellín y Puebla. Aún no sabemos qué ocurrirá en Brasil pero de las cuatro anteriores son las más significativas. Y han servido para entender muchas cosas que antes teníamos dificultad para aceptarlo. Pero lo que preocupa más es que a pesar de avanzar en la reflexión teológica, como que el compromiso pastoral se ha quedado rezagado, hay mucha generación de ideas pero poca generación de compromisos, pastorales a tono con la sociedad plural y secularizada en que vivimos. Aquí mismo en la ciudad de México, para encontrar una Iglesia uno necesita recorrer muchos kilómetros, vivimos de hecho en una sociedad muy plural, muy secularizada a pesar de la profunda religiosidad popular.

¿Cuáles son los retos para que el mensaje llegue a las comunidades, a las distintas Iglesias?

Estoy convencido de que el problema de la Iglesia actual no es problema de mensaje, sino de comunicación, lenguaje y compromiso; tenemos muchos mensajes, Juan Pablo II dejó volúmenes de mensajes. Tenemos la Escritura, la tradición, no es problema el seguir haciendo demasiados documentos, sino cómo traducir eso en la vida concreta, en espiritualidad y compromiso, en un lenguaje que entienda nuestra generación. Uno lo ve en las homilías dominicales, es una verdadera tortura dominical, cualquier fiel que va a una misa dominical es tortura segura, cómo queremos que nuestro pueblo se nutra en la fe cristiana, renueve su compromiso, si van a tolerar una tortura que nosotros le hacemos. Hoy en día en nuestra sociedad, quien no ofrece calidad se queda rezagado, lo marginan.

Si la Iglesia quiere tener credibilidad, necesita ofrecer calidad, calidad evangélica, calidad espiritual, pastoral… si no seguirá repitiendo el mismo rollo de siempre y eso no le llegará a nadie.

La Iglesia tiene una propuesta muy sustancial: es Cristo y hay que referirla al Evangelio. Para Jesús son muy poquitas las cosas esenciales: la persona humana, la comunidad, el reino de Dios, la misericordia del Padre, el Espíritu del Señor y la oración. Eso no lo podemos negociar, es lo esencial de la Iglesia de Jesucristo; lo demás es una filosofía, una ideología… necesitamos regresar a la esencia del Evangelio de Jesús, el proponer las cosas que Jesús propone para que el hombre viva con justicia y libertad.

¿Influyó Benedicto XVI con su mensaje y presencia a la V CELAM?

El Papa como en general los pontífices tienen una influencia determinante, la tuvo Pablo VI en Medellín, Juan Pablo II en Puebla y Santo Domingo; y la tiene Benedicto XVI en Brasil. Creo que América Latina tiene entre sus características –no sé si para bien o para mal- una profunda fidelidad a la Sede Apostólica, al pontífice. Nuestras Iglesias siguen estando muy ligadas muy relacionadas a él, cosa que en Europa o en Estados Unidos no existe esta relación tan vinculante entre las Iglesias con el pontífice y la sede apostólica. Su influencia es decisiva, la lectura que se puede hacer es muy variable.

 Hay influencias que ayudan a crecer y a seguir haciendo historia, y hay otras que quizá no son tan importantes. No creo que todas las influencias del pontífice sean las que necesitan las Iglesias de América Latina, por supuesto él habla como maestro de la fe universal de la Iglesia y en ese campo él tiene la última palabra. Pero hay cosas que son debatibles, discutibles y hay que someterlas a debate. No todo lo que dice el Papa lo dice ex cátedra, son sólo opiniones.

 

V CELAM - Fotogalerias-

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Misa Inaugural V Celam 13/05/07 

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Rosario en Aparecida 12/05/07 

Hacienda Esperanza
Hacienda Esperanza 12/05/07 
 
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Encuentro con los obispos 11/05/07 

Canonizacion
Misa de Canonización 11/05/07 

Jovenes
Encuentro con los jóvenes 10/05/07 

Encuentro
Encuentro con Presidente de Brasil 10/05/07 
 
Arribo
Traslado al Monasterio de San Benito 09/05/07 
 
Arribo   
Arribo a Brasil 09/05/07
 
 Himno de la Visita
Himno