Cumpliendo la meta principal del viaje a Turquía, Benedicto XVI participó hoy en la celebración más significativa para la Iglesia ortodoxa. La celebración ecuménica llamada 'Divina Liturgia', original de la tradición bizantina, está reconocida tanto por los ortodoxos como por los católicos.
Estambul, 30 de noviembre de2006.- El encuentro entre el líder de los ortodoxos de todo el mundo y Su Santidad ha estado cargado de simbolismo. El primero le ha regalado un Evangelio en el que va inscrito el mensaje 'Sois imitadores de Cristo', mientras que el Papa le ha obsequiado con un cáliz y una patena 'en signo de la unidad en el sacrificio de Cristo'.
Benedicto XVI participó hoy en la celebración ecuménica más significativa para la Iglesia ortodoxa. La celebración ecuménica llamada 'Divina Liturgia', original de la tradición bizantina, está reconocida tanto por los ortodoxos como por los católicos y aún se utiliza en Grecia, en Oriente Próximo, el este de Europa y el sur de Italia. La característica de esta oración es la orientación del sacerdote y los fieles hacia Oriente, el lugar por donde vendrá Cristo en el último día, según la tradición cristiana.
El Papa Benedicto XVI calificó hoy como un 'escándalo para el mundo' y un 'obstáculo para la proclamación del Evangelio' la división entre los cristianos de Oriente y de Occidente. Al respecto, recordó las palabras de Jesús a los apóstoles antes de morir: 'Que todos sean uno para que el mundo crea'.
El Pontífice reconoció además que la Iglesia sólo es 'creíble' a través de la 'comunión fraterna entre los cristianos'. 'Cualquiera que eche una mirada realista al mundo cristiano de hoy descubrirá la urgencia de este testimonio', abundó Su Santidad al término de la 'Divina Liturgia' celebrada esta mañana en la Iglesia Patriarcal de San Jorge (Estambul) y que estuvo presidida por el Patriarca Ecuménico Bartolomeo I.
Por otra parte, adelantó también que 'recientemente' se ha retomado el 'diálogo teológico' con la Iglesia Ortodoxa, que considera la causa del Gran Cisma en 1054 entre Oriente y Occidente 'el tema del servicio universal de Pedro y de sus sucesores que dio origen desafortunadamente a nuestras diferencia de opinión'.
'La Iglesia Católica está dispuesta a hacer todo lo posible para superar los obstáculos y buscar los medios eficaces para la comunión', señaló el Papa, que recordó cómo en la vigilia del Concilio Vaticano II (el 7 de diciembre de 1965) la Iglesia Católica rectificó la 'trágica excomunión' contra los patriarcas orientales depositada en la entonces Catedral de Santa Sofía en 1054.
Asimismo, aludió a las figuras de los apóstoles Pedro y su hermano Andrés, cuya fiesta se celebra hoy. 'Estamos en grado de experimentar una vez más la comunión y la llamada de los dos hermanos Simón Pedro y Andrés, en el encuentro entre el sucesor de Pedro y su Hermano en el ministerio episcopal', anotó.
El Pontífice no hizo ninguna mención directa al Islam durante su discurso e instó a 'todos' los líderes mundiales a respetar la libertad de religión como un 'derecho humano fundamental'.
La Divina Liturgia bizantina de hoy con la presencia del Papa se celebra en coincidencia con la festividad de San Andrés, patrón de la Iglesia Ortodoxa.
Como ya es tradición, todos los años con motivo de esa festividad, el Vaticano envía una delegación a Estambul y el 29 de junio, fiesta de San Pedro y San Pablo, los patrones de la Iglesia Católica, el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla envía una delegación a Roma.
El patriarca Bartolomé I visitó ya el Vaticano en tres ocasiones (1995, junio de 2004 y noviembre de 2004), durante el Pontificado de Juan Pablo II.
Para Benedicto XVI es su primer viaje a Fanar, en Estambul, el corazón del patriarcado ortodoxo de Constantinopla.
Durante la historia de Constantinopla, la antigua Estambul, el patriarca ecuménico tuvo que abandonar varias veces su iglesia episcopal, transformada luego en mezquita, hasta 1720 cuando se obtuvo permiso para reconstruir la iglesia de San Jorge, en el barrio de Fanar, en la periferia de la ciudad.
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